Las
reservas de los recursos naturales del planeta se hallan en su mayoría en
regiones fuertemente atrasadas en materia tecnológica y acosadas por el hambre
de su población autóctona. La cría del ganado y la siembra agrícola, en
estas zonas -con una población siempre en aumento-, hacen necesaria la
explotación de terrenos cada vez más amplios, lo cual provoca la tala de
bosques y la consecuente modificación del perfil vegetal y animal natural.
El
uso paliativo de los avances tecnológicos
que las empresas líderes podrían aportar está condicionado al pago de regalías,
reconocidas por el sistema de propiedad industrial, y al adiestramiento y la
capacitación del usuario; todo ello, por otra parte,
incidiría directamente en la distribución de las tierras que sólo podría
ser planificada previendo una explotación rentable y no, exclusivamente,
social.
A.-
¿Quién
debería tener el poder de disposición sobre las reservas naturales?
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Cada
Estado sobre su territorio
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La
comunidad internacional
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Las
comunidades autóctonas
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Las
empresas comerciales con posibilidades de explotarlas racionalmente.
B.-
¿Debería
reconocer límites la preservación del medioambiente?
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Ninguno
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Las
necesidades (indiscriminadas) de las poblaciones autóctonas
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La
necesidades de consumo (discriminadas) de la población mundial