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Materiales comunes |
Alicia Noemí Farinati (*) (*)
Investigadora permanente del Instituto Gioja de la Facultad de Derecho, UBA. Democracia
y derecho, un presupuesto: Las
democracias contemporáneas son regímenes en los cuales múltiples factores han
contribuído a su nacimiento, pero que no son en verdad los que han permitidoi su
consolidación ni asegurado su expansión. Ha sido necesario que los principios y prácticas
se acuerden con las tendencias de las sociedades desarrolladas para lograr la
consolidación de los regímenes democráticos. Si la
democracia es hoy un ideal de referencia movilizador de retóricas y proyectos políticos
y al mismo tiempo un gobierno efectivo, producto de los procedimientos y de elecciones y
negociaciones, cuales son los fenómenos actuales que a la par que anuncian profundos
cambios y mutaciones la ensalzan y la muestran como el régimen acabado y triunfante por excelencia?. Y nos
referimos a los lazos cada vez más poderosos que ligan , y cada vez más estrechamente a
la democracia con el mercado. Se
trata de un destino común o de una circunstancia histórica?. Cual es el estado en que se
muestra hoy la democracia?. Permanece intacta frente a los desafíos que le plantea la
mundialización? O sufre los avatares que el mismo implica a riesgo de verla subsumida en
una vacía norma legal?. En esta
encrucijada, la democracia se encuentra inerme frente a los asaltos del "mercado
libre", o es en realidad la única forma política capaz de desafiarlo?. Historicamente
numerosas razones ligan el auge de la democracia política y del capitalismo. Lo cual no
implica causalidad recíproca sino convergencias que han permitido al capitalismo y a la
democracia liberal respaldarse mutuamente, pactos incluidos. Sin
embargo es evidente hoy que dinámicas divergentes pueden suplantar ciertas "
afinidades" que pretenden o que " se" pretenden connaturales al sistema,
contradicciones que no están lejos de constituir el gran desafío de este fin de siglo.
Las democracias pluralistas instaladas en el mundo occidental y desarrolladas con
vigor a partir de los años '50, se encuentran hoy en
vías de consolidación en vastas regiones del planeta, en especial América Latina y el
este de Europa.
La competencia entre sistemas
económicos concurrentes ha dominado el siglo XX bajo dos formas principales. el
capitalismo liberal y las economías tradicionales, con tendencias autárquicas del tercer
mundo, y por otra parte el capitalismo y el socialismo hasta su implosión en 1989.
La economía de mercado permitió
durante largos decenios un crecimiento del PBI que se manifestaron en una mejora
espectacular de los equipos colectivos y en el fuerte aumento del poder de compra de la
población- sobre todo durante los " treinta gloriosos" años de expansión y
distribución o del Estado de Bienestar-. .
La evidente satisfacción que da
un modelo de sociedad que permite- generando una fuerte adhesión- ' vivir mejor que la
generación precedente' engendra nuevas necesidades que constituyen a la vez nueva fuente
de insatisfacciones crecientes.
El
deseo del consumo- llevado a la exacerbación- va más allá de las posibilidades de
respuesta de un sistema económico particularmente exitoso- caso de los años '50 a '70- y
da como resultado los períodos de fuertes contestaciones de ésa época, lo que prueba
que no son suficientes los índices económicos- ni los del empleo- para producir
satisfacción.
Y
las diferencias sociales y económicas que tal sociedad engendra porta en sí los
gérmenes de antagonismos profundos y acentuación de diferentes intereses lo que
posibilita reivindicaciones divergentes- que pueden llegar a la fractura social y
política si dichas luchas de reivindicación son de gran amplitud y no se ven
satisfechas-
No hay conciliación posible entre
los que pretenden tener todo para ganar y los que están seguros de perder todo o casi
todo. Sin embargo durante el período de expansión de los "treinta gloriosos"
el crecimiento- de " después de la guerra"- permitió financiar el equipamiento
en el sistema escolar, de la salud pública, de adopción de políticas de protección
social, etc. etc.
La limitación de la parte
ofrecida por los poseedores del capital permitió acallar las protestas de los mismos y su
resistencia fue mas atenuada.
Este tipo de economía triunfante
conlleva un refuerzo en la legitimidad del Estado y del sistema político. El
"círculo virtuoso" de administración mejor remunerada, mejor equipada, más
eficaz, favorece la adhesión de las masas al sistema democrático.
Este planteo idílico de las relaciones entre sistema democrático y economía
liberal de mercado se quiebra cuando en las dos últimas décadas cede el crecimiento. A
ésto sumamos que la caída de los sistemas con economía planificada implica la
desaparición de regímenes que constituían la principal sino la única altenativa a la
democracia pluralista. Las dos nociones
claves de la cultura democrática, concurrencia y mercado ejercen a modo de verdadera
corona del sistema. La libre concurrencia supone la libertad de iniciativa del empresario
que solo puede expandirse en un universo de valores favorable al individualismo.
Pero sobre todo, lo que se cuestiona en el liberalismo es en lo concerniente al
control social sobre los modos de adquisición y utilización de la ganancia. que deja de
lado la actividad industriosa orientada hacia la acumulación racional y sistemática de
la ganancia. Asimismo la libre concurrencia supone la legitimación, bajo una forma
jurídicamente codificada, de las contradicciones entre intereses financieros y ambiciones
económicas, lo cual mantiene una evidente relación con la noción de competencia
política en un sistema pluralista. La concurrencia se la percibe -en la ideología
liberal- como un agente movilizador, y dinámico que empuja hacia el progreso. Por un lado
los "consumidores" deben "tener siempre razón" y por el otro los
"ciudadanos" deben efectuar "una buena elección".
Democracia y mercado:
En la segunda noción clave que habíamos mencionado, la de mercado, la analogía
con la democracia esta fuertemente desarrollada por numerosos autores- comenzando por
Downs, An economic theory of democracy, New York, 1957- para describir los mecanismos de la democracia.
pluralista. Los electores son presentados como los consumidores en busca de bienes
precisos o constituyendo una demanda flotante en una situación de información
imperfecta. Los partidos y los dirigentes políticos asimilados a empresarios que disponen
de "capital", y que constituyen en lo que respecta a los electores una
"oferta" de bienes- promesas de reforma, por ej.- Los gobiernos elegidos tiene,
por fin, como objetivos optimizar los apoyos de los cuales ellos obtienen su influencia
adoptando políticas que minimizan los costos visibles y maximizan los beneficios
"para los ciudadanos".
La economía de mercado , en su fase actual está confrontada a los problemas de
vender. Para lo cual ella contribuye al triunfo de los valores de permisibilidad,
suspensión de interdicciones que irían al encuentro del consumo de bienes de cualquier
naturaleza que ellos fueren. Todo ello
dentro de una rivalidad permanente que produce consecuencias dolorosas: quiebras de
empresas no ajustadas a los nuevos parámetros, despidos
por causas económicas, éxodos de la población activa, envejecimiento, etc., etc., y
queda claro que estas implicaciones acarrean
las más vivas resistencias. Y sobre todo cuando las normas éticas predominantes pregonan
más bien la solidaridad, la participación y
el rechazo de toda forma de exclusión. Y para
que el sistema continúe y no se encuentre quebrado uno de sus pilares máximos es
necesario reformular en términos aceptables las categorías del pensamiento
legitimizante.
Así el concepto de Libertad es clave y omnipresente en todas esas expresiones:
libertad de precios, libertad de empresas, libertad en los contratos de trabajo- o
flexibilidad- libertad de circulación de capitales, libertad de ganancias y de
inversiones. La polisemia del concepto, permite a cada ideológica proyectar contenidos
diferentes. La economía de mercado, fundada sobre la libre empresa, obtiene así una
presunción de legitimidad a todas luces muy eficaz. La libre disposición de las
ganancias realizada induce los procesos de acumulación y de concentración de capital.
Democracia y calidad de vida:
Pero la democracia pluralista se
basa en principios capaces de ofrecer satisfacciones compensadoras a los ciudadanos que de
otro modo aceptarían difícilmente las frustraciones causadas por las desigualdades
generadas por el sistema. La rigurosa igualdad- de orden simbólico y formal -un hombre un
voto- anula políticamente la desigualdad económica al menos, como dice Braud " en
tiempos de liturgia democrática", pág- 198.
Qué sucede sin embargo cuando la
democracia no ofrece las satisfacciones compensatorias a los ciudadanos que ya no soportan
as dificultades y- o frustraciones de la desigualdad?. Las posibilidades de ser escuchados al menos por la oposición, no llegan a calmar la
insatisfacción creciente.
Insatisfacción creciente que pone
al descubierto:
a. Una inseguridad económica del
mercado fundada en la competitividad;
b. Inseguridad profesional;
c. Políticas públicas
insuficientes para paliar los efectos de la globalización;
y consecuencia de lo anterior:
d. Una pauperización creciente y global de enormes masas de población como
consecuencia de políticas basadas en teoría en que democracia y mercado se apoyan
mutuamente pero que en la dinámica se hacen contradictorios.
Nos referiremos en especial a
éste último punto teniendo en cuenta lo siguiente:
a. Mientras en la democracia- como
ya lo dijimos- un hombre es igual a un voto,
en el mercado un hombre es igual a un peso, o sea que el mercado acentúa las
desigualdades.
b. El mercado- y el fenómeno actual conocido como globalización- necesita
destruir fronteras, la democracia por el contrario necesita de esas fronteras para conocer
quienes son los ciudadanos, quienes tienen el derecho al voto y quienes no y
c. El mercado considera que cuando
todos los individuos logran sus objetivos egoístas, la sociedad en su conjunto alcanza un
estado ideal;
mientras que la democracia dice
que cuando la mayoría concreta sus ambiciones, la minoría debe aceptar las reglas de la
mayoría.
Las normas constitucionales que
contemplan el tema al que nos referimos son en la Constitución Nacional los artículos 14
bis, 41 inc. 19- atribuciones del Congreso- y en la Constitución de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires los artículos 17, 19, 20 y siguientes hasta el artículo 45.
Los griegos se referían ya al
tema con dos palabras diferentes para calificar por una parte la vida desnuda, y por la
otra la vida propia de un individuo o de un grupo. Y el simple hecho de vivir se hace
presente nuevamente en el orden jurídico de las sociedades contemporáneas en tanto
figura visible bajo la forma de la exclusión, de la marginación, del estar fuera de lo
político y de lo social, de lo económico, en resumen en un estado de excepción.
Las largas luchas que han llevado
al reconocimiento y conquista de derechos y libertades, y en el último siglo corto y
sangriento a gozar, al menos en algunas democracias del mundo occidental de los "treinta gloriosos" de posguerra
encalla hoy ante la imposibilidad
de vivir el bien vivir.
Si la vida como tal es el fin y la
meta de la política y eta se transforma en biopolítica, todas las categorías
fundamentales de la filosofía política de occidente, desde los derechos del hombre a la
democracia, de la ciudadanía a la soberanía popular entran en un proceso de
dislocación, cuyos resultados están a la vista.
El fin del compromiso del estado
social permite la resurrección de las crisis que habían estado contenidas, y de ahí la
reaparición de los problemas sociales que la actualidad, liberal y mundializada, se
muestra incapaz de resolver y los individuos de soportar.
Los índices, cada vez más
elevados de pobreza y de precariedad social, en estrecha relación con la disparidad
inaudita de las ganancias, son sin ninguna ambigüedad la tendencia segura hacia la
desintegración social.
El abismo entre las condiciones de
vida de los que disponen de un empleo, de los subempleados y de los sin empleo, acumula
variados tipos de exclusión: del sistema del empleo y de la formación, de la educación,
de la vivienda y de los recursos familiares, con la creación de nuevos e inmensos grupos
pauperizados, más allá de la vida social, imposibilitados individualmente de cambiar su
estado social.
Tal desolidarización, tal
abandono en apuntalar el hecho central de la vida en sociedad, tal como lo es la calidad
de vida de sus componentes, destruye inevitablemente a, a más o menos largo plazo la
cultura política liberal, sin la cual las sociedades con constituciones democráticas no
podrán desarrollar el universalismo que les dio forma.
Las decisiones tomadas en
condiciones formales correctas, no hacen sino testimoniar los reflejos de autoafirmación
de ciertas clases sociales que temen por la supervivencia de su status, privándolas los procedimientos y las
instituciones de su legitimidad.
En un planeta que produce cada
día más pobres que son cada vez más pobres, los ricos no cesan de enriquecerse. En la
segunda mitad del siglo XX el PBI mundial se multiplicó por 7 y el PBI teórico por
habitante por tres. Pero entre 1960 y 1995,
el 20 % de los individuos más ricos del
planeta- que viven en su casi totalidad en los países del hemisferio norte- han visto sus
fortunas pasar del 70 al 86% mientras que el 20 % más pobre caía de participar en el
2,3% al 1,3 % del PBI mundial. Según datos del Banco Mundial, en su reciente Informe, el
número de personas viviendo en el desamparo absoluto habría aumentado en 100 millones
solo en los año '80.
Y no es que la coexistencia de las
fortunas más insolentes con la extrema miseria sea un fenómeno nuevo en la historia,
sino que las dos últimas décadas conocen un proceso de agravación de loa desigualdades
inédito en un contexto de permanente crecimiento económico.
La sociedad mundial de fin del
siglo XX es dos veces más desigual que cuarenta años atrás.. En 1960 el 20% más rico
tenía una ganancia 30 veces más grande que el de mil millones de pobres. Proporción que
ha pasado de 1 a 60 a fines de los años '90. Y si medimos la pobreza y la riqueza según
la infraestructura que posee un país o la calidad de salud y de la educación- lo que
apunta sobre todo a nuestra búsqueda de calidad de vidalas diferencias son
inimaginables: si los habitantes de los países ricos aspiran a vivir hasta los 77 años,
los de Burkina llegan a los 46 y los de Camboya a los 53. Las tasas de escolarización y
el analfabetismo masivo son elite privilegiado de estos país.
Los pobres no son sólo "
feos, sucios y malos" sino también analfabetos y sobre todo analfabetas. No
olvidemos que las mujeres representan el 70 % de los pobres del planeta, reciben la mitad
de la escolarización y en lo que respecta a la salud, en algunos países particularmente
misóginos no poseen sino una mínima parte de la propiedad mundial y un acceso
limitadísimo a los medios de producción- tema en el cual el derecho " justo"
juega su rol-. De la misma manera la diferencia de salarios norte sud, se acentúa en lo
que respecta a las mujeres que reciben una parte netamente inferior a la de los hombres
Con solo el 20 % de la población
mundial, a fines del siglo XX el norte consume el 60 % de la energía, el 75 % de los
metales y el 85 % de la madera de los bosques, tiene los tres cuartos de los automóviles
y llena la atmósfera con el 49% del gas carbónico del planeta.
Ser pobre dice Amartya Sen
significa no tener acceso a os mecanismos de decisión, no ser reconocido en sus derechos
de ciudadano, no tomar en cuenta sus intereses. Mejorar la calidad alimentaria significa
desarrollar la capacidad de los individuos, negociar la repartición de bienes, de los
medios de producción, de los recursos naturales y del trabajo. Es esa dimensión
política de la seguridad alimentaria que pasa por la intervención pública y por el
reconocimiento al derecho al alimento.
Todos están reconocidos en las
constituciones del mundo occidental y en los numerosos tratados, que como es sabido
integran en el caso de Argentina la Constitución Nacional
De igual manera el sector
financiero ha crecido tanto en relación a la industria
que los rentistas superan a los inversores reales. Negociar servicios de la deuda
externa de países en desarrollo se ha convertido en un pingue negocio para financieras,
consultoras y estudios jurídicos.
La inseguridad laboral y de
ingresos se extienden tanto en países en desarrollo como en los desarrollados. Y el
desempleo lleva a una caída generalizada de los salarios, La disminución real de los
salarios en los sectores no calificados oscila entre el 20 y el 30 %.
Y la Unctad recuerda que
contrariamente a muchas ideas económicas vigentes, la mayor competencia mundial no se
traduce en crecimiento automático y rápido desarrollo. Ni tampoco el crecimiento y el
desarrollo reducen automáticamente la desigualdad. No hay ninguna ley económica que
establezca que las economías en desarrollo aproximarán más, solo con apertura, sus
niveles de ingresos a los de los países desarrollados.
Aunque parezca contradictorio en
los términos- sobre todo con los nuevos ajustes
en los países en desarrollo la pobreza
generada por las mismas políticas económicas preconizadas- constituye una preocupación
del F.M.I y del Banco Mundial- B.M.-, que prevén que
las economías de América Latina crecerán con
un nivel -de pobreza- que sigue siendo " muy elevado" : 123 millones de personas
en el continente. Uno de cada 4 latinoamericanos vive con menos de un dólar diario. Para
atacar ésto sería necesario un crecimiento sostenido del 5% del PBI anual, para lo cuales necesario: mejorar el sistema educativo,
invertir en salud, nutrición, desarrollo de los recursos humanos. Los adultos de América
latina tienen una media de 5,2 años de educación, dos años menos que otras regiones de
desarrollo comparable. Los países ricos se benefician con el talento de los pobres, dice
Philip Altbach, quien agrega "- Cf- Diario La nación, del 14-XI-1998.que en los
E.E.U.U. hay 450.000 universitarios extranjeros que exportan nuestras ideas"
Si estamos parados sobre una
cuerda tensada al máximo según los datos y cifras consignados ut-supra, recordamos los
siguientes, respecto a la evolución del bienestar global de la población:
a. Según el informe de Naciones
Unidas 2000 sobre un total de 175 países- toma ocho índices ,entre ellos: esperanza de
vida, alfabetización de adultos, inscripción en los tres niveles educativos, PBI per
cápita- con 72,4 esperanza de vida, 96 % de alfabetización, y 9037 dólares per capita-
entendiendo como pobreza no sola la falta de ingresos sino la de negación de
oportunidades y opciones básicas para el desarrollo humano.
Dice el informe:" Una
condición de vida digna, alimentación adecuada, asistencia sanitaria, instrucción,
trabajo y protección contra las calamidades no son solo objetivos a alcanzar en el
desarrollo sino derechos humanos
La riqueza conjunta de las 200 personas mas ricas del mundo ha llegado al billón
de dólares en 1999. Y los réditos conjuntos de 582 millones de personas que viven en 43
países, los más pobres del planeta, son apenas de 146 millones dólares, Lo que
significa que 1200 millones de personas viven con medio dólar diario. La diferencia entre
los réditos de los países desarrollados y los países pobres ha crecido en un modo
excepcional en el último siglo y medio: la relación era de 3 a 1 en 1820, de 35 a 1 en
1950, de 44 a 1 en 1973 y de 72 a 1 en 1992.
Mientras la integración global
lleva a la declinación de la autonomía de
los estados, las reglas internacionales vinculan las políticas nacionales, el orden mundial prevee escasos obligaciones en
el campo de la promoción de los derechos humanos y del desarrollo de los países del sud
del planeta, agrega el Informe 2000. A tal punto que 40 millones de nacimientos no son
registrados,- o sea no existirán como personas de derecho, ni recibirán instrucción ni
cuidados sanitarios. 100 millones viven o trabajan en la calle de los cuales.
Veamos algunas cifras referentes a
Argentina:
Distribución del ingreso:
1991: el 10 % más rico recibió
el 34,1 del ingreso familiar
el 30 % más `pobre recibió el 8,8 % del ingreso familiar 1997: el 10 % más rico recibió el 36,6 %
el 30 % más pobre recibió el 7,7.
La brecha en el área
metropolitana de la desigualdad para 1990-1999 es de 127,0%
Indigentes del 2,4 % al 5,5 %.
Y a estos datos no podemos dejar
de agregar las cifras del monto de la deuda pública del país que en abril de 2000 bordea
los 1200000 millones de dólares, siendo en 1991 de 58000 millones de dólares.
Estamos pues contestes- como se
puede ver en innumerables estadísticas, en declaraciones de entidades mundiales, en
libros y escritos de especialistas que:
a. La autonomía que los países
en desarrollo tienen para decidir su destino en la era de la globalización es muy
restringida.
b. Si dejamos librado el progreso
de la humanidad a las leyes del mercado solo podemos esperar problemas y crisis cada vez
más graves- sociales, políticas y financieras- aumento en las desigualdades- y ésto no
sólo en los países en desarrollo- y quiebra del sistema. Si la teoría del globo
aerostático para sostén de las democracias se transforma en un reloj de arena- Michel
Albert- la acción pública se revela como la única opción posible para revertir un
proceso peligroso para la vida de los pueblos. El problema es cómo conciliar acción
pública - de gobernabilidad de los mercados y restricción de las desigualdades-. como
desafío de las democracias actuales.
La masa inédita de desocupados no
se acuerda con conceptos de equidad y solidaridad a la base de una democracia efectiva.
Deberá ésta fundarse a partir de
una re-aparición del estado keynesiano de después de la guerra, deberá fundarse en un
pacto de crecimiento, supervivencia de Bismarck o será un salto histórico -de aquel
viejo topo que se abre paso subterraneamente- hacia la refundación de una
democracia-pacto saneada de un cáncer que la corroe desde adentro y desde afuera?
Si Argentina tiene una población
de 45,5% de menores de 15 años pobre, no
solo las posibilidades de gozar de una " calidad de vida " humana no son
posibles, sino la misma existencia del país en tanto conjunto solidario de seres humanos
y no amontonamiento de miserables, es posible. Si en doce meses Argentina tiene 466500
pobres más en la capital y el gran Buenos Aires sus posibilidades de desarrollo son
nimias. Con gente hambrienta, cuya calidad de vida no existe- en el más lato sentido de
la palabra-, , los avances prodigiosos tecnológicos y científicos del último siglo son
una afrenta a la condición humana. Si el crecimiento económico no garantiza una vida digna, como ha quedado bien explicitado,-
en tanto y entre otras acciones, no se modifique una redistribución regresiva sobre todo
en Argentina- no es de esperar que el fenómeno de la globalización aporte soluciones,
sino más bien fracasos. Si el objetivo de los países pobres es sobre todo hacer frente a
los " servicios " de las deudas públicas- y las privadas integradas en época
de gobiernos dictatoriales- los intereses se llevarán más de lo producido. La deuda
pública en Argentina equivale al 66% del PBI, o a la suma de las exportaciones de ocho!!!
años -de riqueza y trabajo nacionales-. Calidad de vida como planteo del Estado para sus
ciudadanos es impensable si los acreedores recuperan- como decía Hegel en 1818 respecto
del Edicto Stein en Alemania- a la vuelta de la esquina el dinero pagado por " las
joyas de la abuela" según el decir popular..
Es sólo la voluntad política de
cambiar, si sabemos hacia donde vamos y qué país queremos los argentinos que puede
permitir el cumplimiento y la puesta en práctica los los cánones constitucionales que
preveen no el desaliento, las frustraciones y las emigraciones sino esa vida digna de ser
vivida, de la que ya hablaban los griegos.
Utopías e imaginación políticas
listos para apoyar un sistema que abrió el
pueblo a la modernidad, como diría Jean-Jacques Rousseau.
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